Ma meilleure amie II
Y todo cesó. Una vuelta por Caballito, unas horas en la terraza de Starbucks y todo se volvía más ameno conforme dejaba fluir mi veneno libremente.
He tomado plena conciencia de mis errores. Haré lo posible para que no se repita (o al menos, no de una forma tan bochornosa).
Y me sentí mucho mejor después de verte. Y te quiero mucho.